Instantes de Felicidad/ julio 13, 2017/ 0 comentarios

Berlín en 4 días!
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La continuación del viaje Hamburgo, puedes leer el post aquí.

…BERLÍN en 4 días: 

Estación de tren Hamburgo dirección Berlín.

Para los billetes de tren siempre nos acostumbramos a comprarlos por adelantado para evitar sorpresas.

El billete de Hamburgo-Berlin lo compramos en: Trailine, son unas 3 horas y nos costó 48€.

 

       DÍA 1: Berlín Centro

Recorrido día 1 en Berlín.

Una vez ya en Berlin, nos encontramos al embajador de la ciudad: el Oso. Después de hacerle la foto, ya nos dirigimos al hotel en S-Bahn o U-Bahn (explicar diferencia)

El oso de la estación de Berlín.

Nos alojamos en el Motel One Berlin-Hackescher Markt, nosotros elegimos este por recomendación y nos encantó. Es una cadena hotelera que tiene varios complejos dentro de la misma ciudad, y según los intereses de cada uno puedes elegir más o menos céntrico o el que tenga disponibilidad.

Interior Motel One

Los servicios, la habitación y el personal, maravilloso, ¡nos encantó! Como curiosidad, cuando entramos a la habitación se encendió la televisión con un canal con la imagen de una chimenea sonido incluido y con vistas a la Torre de Televisión. ¡Mejor imposible!

Nuestra habitación.

Como siempre, después de dejar las maletas y organizar los días y visitas, fuimos directos a patearnos la ciudad, que es la mejor opción. Aunque como las distancias son tan grandes, depende de la zona que tocara visitar, sí que cogíamos el metro, pero normalmente nos desplazábamos a pie.

El primer monumento que vimos es la Berliner Dom, la Catedral de Berlin es una catedral de la Iglesia Evangélica de arquitectura barroca. Se puede visitar y subir a la cúpula, aunque nosotros no lo hicimos, lo tenemos pendiente.

Berliner Dom, Catedral de Berlin.

Seguimos andando por la Pariser Platz hasta llegar a la Brandenburger Tor  La Puerta de Brandeburgo de estilo neoclásico, que es una antigua puerta para entrar a Berlín, así como también uno de los principales símbolos de la ciudad.

Brandenburger Tor

Otra visita imprescindible es el Monumento a los judíos de Europa asesinados o Monumento del holocausto, diseñado por el arquitecto Peter Eisenman e inaugurado en 2005. La sensación de verlo y estar allí en medio no se puede describir…puedes sentir un poco de asfixia en medio de tanto muro y es como un laberinto, unos pilares más altos, otros más anchos, formando unos pasadizos estrechos.

Monumento del Holocausto

Monumento del Holocausto.

Como queríamos reponer fuerzas, encontramos un restaurante de comida típica alemana justo delante del monumento y con música. Así que probamos nuestra primera Currywurst y Bratwurst con Kartoffel, es decir, patata.

Currywurst

Por la tarde fuimos a Potsdamer Platz donde quisimos ver la puesta de sol desde la Puerta de Brandenburgo, así que volvimos para hacernos una foto y gozar de las visas.

Puesta de sol en la Puerta de Brandenburgo.

Ya en el camino de vuelta en la calle Unter den Linden, nos encontramos con una tienda llamada Ampelmann y era como un semáforo, ¿curioso verdad? Pues es ni más ni menos que la tienda-museo de los semáforos. ¡Sí como lo lees, el museo del semáforo existe! y además hay una caetería dentro. ¡Ah! Y el súper vigilante de la playa David Hasselhoff les firmó un autógrafo que está allí expuesto.

Ampelmann, Berlín.

Pronto podréis ver el vídeo de todos los semáforos en nuestro Canal de Youtube. La verdad es que es muy curioso, ya que se ha creado todo un mundo, alrededor, puedes comprarte camisetas, postales, también hay un café dentro de la tienda…, ¡increíble idea!

Entrada del museo del semáforo.

Y después de hacer el indio por la tienda imitando el Ampelmann buscamos un lugar para cenar. Y como no, nosotros siempre queremos probar la comida del país, así que nos fuimos a un restaurante de cocina tradicional alemana, y yo me pedí Frikadellen o Buletten: es carne picada con cebolla picada, huevo, pan rallado y salpimentada. Normalmente tiene forma redonda peo a mí me lo sirvieron como si fuera una hamburguesa acompañada de patata asada con ensalada, y tengo que decir que ¡está delicioso!

Rica cena!

Carlos se pidió un Kasseler o Kassler: (filetes de Sajonia). Se trata de un filete de carne de cerdo ahumado y salado, es muy parecido a la chuleta de cerdo, y se sirvió también con patatas y ensalada. ¡Muy recomendable! Y ya a descansar que el día cundió mucho, pero teníamos que reponer fuerzas.

Rica cena!

DÍA 2: Campo concentración Sachsenhausen y Berlín Centro. 

¿Cómo llegar desde Berlín centro? 

Vas en:

  •  S-Bhan el 1 S1 (verde) dirección Oranienburg Bhf
  • Son 37 minutos, unas 13 paradas.
  • Una vez llegas a la estación, sales, y delante está la parada de autobús (lila) en dirección Mal, Anker, y tienes que bajar en: Oranienburg, Strasse der Nationen.
  • Después son 5 minutos escasos andando hacia el memorial y museo de Sachsenhausen.

Consejo, en esta zona hace más frío, nosotros nos congelamos… era primavera, sí, pero íbamos con nuestra chaqueta de plumas fina y jersey. Pero había gente con gorros y guantes, de haber tenido, también nos los hubiésemos puesto.

Vista general del campo de concentración.

Una vez llegas allí la entrada es gratuita, sí, como lo lees, gratuita, con lo que es una visita diríamos nosotros obligatoria. Si quieres, que es lo que hicimos nosotros, puedes alquilar un audioguía para los dos por 3 euros. Puedes tener una para cada uno o bien, hacer una visita guiada, pero que ya requiere reserva anticipada.

Os recomendamos 1 audioguía, así eres libre, no tienes tiempo estipulado por cada sala o rincón del lugar y puedes leer toda la información del museo y ver todos los rincones.

Entrada al campo de concentración.

Ahora… la sensación de estar allí…no se puede explicar ni imaginar hasta que no cruzas tú mismo la puerta con la frase: ARBEIT MACHT FREI Trabajar te hará libre, sentimos un escalofrío de los pies a la cabeza.

La puerta de entrada.

Es un campo enorme, ves claramente lo que era patio, lo que eran las casas, por llamarlo de alguna manera, donde dormían cientos de presos, las literas, las letrinas, la cocina, la enfermería…

Literas en el campo de concentración.

En julio de 1936 fue cuando empezó a utilizarse este campo de concentración, cuando las SS trajeron 50 prisioneros desde el campo de Esterwegen. Al principio solo era destinado a prisioneros políticos pero después llegaron miles de judíos, polacos y militares soviéticos.

Podéis ver todas las imágenes en la Galería, ya que en este caso…valen más que mil palabras.

A la vuelta fuimos a visitar el East Site Gallery, es la galería de arte al aire libre, encima de los más de 1000 metros del muro de Berlín, que fueron salvados de ser derribados. Puedes encontrarla en la calle: Mühlenstrasse de Friedrichshain-Kreuzberg. Está prohibido pintar y llevarte algún trozo de muro

Vista a través del muro.

El arte del East Site Gallery.

El arte en el East Site Gallery.

Esta fue nuestra última visita del día, después de noche, tocaba cenar en el mercado de la famosa AlexanderPlatz, y que es donde teníamos el hotel, a 5-10 minutos andando. Al ser festivo el 1 de mayo, todo el fin de semana había un mercadillo de ropa, comida, complementos, y nos pedimos una de estas comidas típicas también.

Productos típicos de Berlín.

Una especie de masa brisa, pero no llega a ser eso, con currywurst, champiñones, patatas fritas y salsa césar. Una bomba, sí, ¡pero se tenía que probar!

Especialidad de Berlín en la feria.

Y por último, como no podía faltar, tomamos una cerveza, eso sí, alemana, en un bar junto al mercado.

La noche en Berlín.

DÍA 3 : Palacio de Charlottenburg y Berlín Centro

¿Cómo fuimos hasta allí?

Recorrido día 3: Palacio de Charlottenburg.

Muy fácil:

  • Fuimos en SBhan el verde. S42 en direccion Ringbahn
  • 5 paradas en metro, 12 min. aprox.
  • Bajamos a Westend
  • Andar 10 minutos hasta: el Palacio. Dirección: Spandauer Damm 20-24

Esta no es una visita gratuita, con lo que compramos las entradas por internet: 28€ los 2. Y si quieres hacer fotos en el interior, debes pagar 3€ de más por cada dispositivo que utilices.

Palacio de Charlottenburg.

El Palacio de Charlottemburg es de la dinastía de Hohenzollern, de la primera reina de Prusia, Sofía Carlota, y fue utilizada como residencia de verano. Cada habitación tiene un estilo distinto. Nos gustan mucho los castillos y sus jardines.

Los jardines del Palacio.

Este por ejemplo, se ha mantenido tal cual era antiguamente, y mi sala preferida es la de los espejos, ya que se utilizaba para el baile, en la que puedes trasladarte en aquella época con los vestidos largos, recargados y bailando el vals junto a un caballeroso hombre.

Habitación de los Espejos.

Como no, hice un montón de fotos, así que podéis verlas, todas o casi todas en la Galería.

Otra de las habitaciones del Palacio.

A la vuelta del Palacio fuimos a ver la Columna de la Victoria, en alemán: La Siegessäule, se construyó para conmemorar la victoria de Prusia con el Imperio Austríaco en la Guerra de los Ducados.

La Columna de la Victoria.

Moritz Schulz, Karl Keil, Alexander Calandrelli y Albert Wolff, fueron los creadores de la decoración, en cuatro relieves de bronce que muestran las tres guerras y la marcha victoriosa de las tropas en Berlín.

Primera planta de la Columna.

Se puede subir a la cima del obelisco, la entrada son unos 3€ por persona, y hay unos 285 escalones en caracol. ¡Los subimos! Una vez arriba, puedes ver unas vistas impresionantes de toda la ciudad y se ve perfectamente la unión de las cinco grandes avenidas de la ciudad. Lo que como suele pasar hay muuucha gente y es muy difícil ir de un lado a otro…pero al final lo consigues seguro, y la foto queda bonita, pero el selfie… queda más o menos.

Vistas desde la cima de la Columna.

Una vez a bajo, continuamos nuestro plan de perdernos por la ciudad hasta que llegamos al custodiado edificio Bundestag, que es ni más ni menos que el Parlamento alemán. Nosotros curioseamos, y para poder visitarlo se tiene que registrar con antelación, mínimo dos meses. Con lo que, al no saberlo, no lo hicimos, así que ¡apuntadlo en la agenda!

Exterior de la Cúpula del Bundestag.

Tanto el Parlamento como la visita de la Cúpula es gratuita. Pero  esta última, para conseguir las entradas tienes que ir en persona, al menos es lo que hicimos. Nos pusimos en una cola monumental de 1 hora y conseguimos 2 entradas para las 19-20h del día siguiente, para visitarla y así coincidía con la puesta de sol, ¡muy recomendable también.

Durante la puesta de sol dentro de la Cúpula.

Cuando he comentado que es un edificio custodiado, es porque está muy protegido por la policía ya que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado, y para entrar, te examinan, tienes que quitarte los zapatos, etc., como si estuvieses en el aeropuerto.

Entrada principal del Bundestag.

La cúpula es de cristal y eso significa la transparencia alemana a la hora de las deliberaciones políticas. Si no puedes visitar el interior del parlamento, no te preocupes, porque desde la cúpula puedes ver las sesiones parlamentarias, si las hay en el momento, sino puedes hacerte una perfecta idea de cómo es. Recomendamos esta visita ya que ves la ciudad desde las alturas.

Exterior de la Cúpula.

¡Por cierto! Te dan un audioguía por persona y también es gratuito.

Interior de la Cúpula.

Como todo lo bueno se acaba llegó nuestra última noche en Berlín, fuimos a cenar justo delante del hotel, y así llegar un poco más pronto. El día siguiente teníamos más cositas que ver y souvenirs que comprar.

 

 DÍA 4: Berlín Centro. Último día.

Como todas las mañanas el despertador sonó a las 7.30 de la mañana para preparar nuestras maletas, y esta vez para hacer el check out del hotel. Era nuestro último día en la ciudad y teníamos que aprovechar a toope el día. ¡Y así fue!

Con el Oso que tenemos de souvenir en pequeño.

Este día lo aprovechamos para pasearnos por el precioso barrio de Nicolás, en alemán: Nikolaiviertel. Digo precioso porque los barrios antiguos, al lado del río, siempre me han encantado. Pasear por las callejuelas medievales, entre restaurantes y tabernas, iglesias, tiendas pequeñas y de productos típicos, es un instante relajante, que te llena de energía entre tanto monumentos y visitas guiadas.

Barrio de San Nicolás.

Mientras andábamos, que no sin rumbo, eso es impensable cuando tienes pocos días, íbamos en dirección al Checkpoint Charlie, que es el más famoso de los pasos fronterizos del Muro de Berlín durante la Guerra Fría. Aquí se podían conseguir visados diurnos para cruzar a Berlín Este desde Berlín Oeste.

En el US Army Checkpoint.

El cartel que anuncia: “Está abandonando el sector americano” es una réplica del antiguo, así como también hay fotografías y recortes de periódico de la época. Aquí compramos la Taza para la colección, y en la tienda, como souvenir curioso, te venden trozos del muro…aunque no sé yo si es real.

Cerca del Checkpoint. Inicio del Berliner Mauer.

Después como buena cinéfila que soy, tenía que ir a ver el lugar donde extienden la alfombra roja para los actores y actrices, para el Festival de Cine de Berlín; en alemán: Internationale Filmfestspiele Berlin. El galardón es el Oso de Oro para el mejor actor y actriz.

Sony Center, Berlín.

El lugar es en el Theater  el Sony Center, allí aprovechamos para comer, en un lugar exquisito, y como buenos casi alemanes ya, pedimos una jarra de cerveza para beber y para comer tomamos: Eisbein, que es codillo al horno servido con Chucrut, y un surtido de Salchichas: Frankfurter, Rostbratwurst, asada procedente de Nuremburg, Weibwurst, es la blanca de Múnich, la Bockwurst, más gruesa. Mejor lo veis en las fotos…¡Mmm qué rico!

Nuestra comida de despedida.

Una vez terminado este manjar, seguimos nuestro camino, el tiempo se agotaba, y a las 17h teníamos que coger el tren dirección Hamburgo. Así que, de camino al hotel, compramos souvenirs, y entramos en una tienda que estaban expuestos los Osos de Berlín, pintados de caaaada país, ¡qué obviamente fotografié para que los podáis ver todos, en la calle Dorotheenstadt. Y después compramos un osito de porcelana para decorar en casa.

Osos decorativos.

A las 16h y poco estábamos ya en la estación de tren de Berlín para ir a Hamburgo, compramos los billetes como siempre por internet en: trainline.es, antes del viaje.

Estación de Berlín.

Cuando entramos al tren había muchííííísima gente, y no había sitio donde sentarnos, así que fueron 3 horas de viaje un rato de pie y otro medio sentados en el pasillo como el resto, muy agobiante. La ida fue muy bien, pero la vuelta NO, con lo que NO os la recomendamos.  Mejor con otra compañía.

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